La cosa más
profunda que he vivido
ya la he olvidado. Ahora sólo me importa
arreglar la ventana si se rompiera, o
limpiar los cristales. Todas
las verdades
han sido un largo pronunciamiento sin fecha,
de
pronto no recuerdo ninguna. Se confunden
encaramadas bajo los
auspicios de mi necedad
que tampoco se precia. A mí me gusta
el
encantamiento de ciertas tardes, cuando
lo evidente no es real.
http://bluesherpa74.blogspot.com.es/2013/11/la-magnitud-de-una-obsesion.html
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